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Lo que hay que saber sobre algunos ácidos antes de utilizarlos (y no después)

Hialurónico, glicólico, láctico, málico, mandélico, cítrico, AHAs… Al hablar de ácidos nos referimos a unas sustancias que al tomar contacto con la piel colaboran en su renovación, generalmente cumpliendo la función de exfoliar la capa córnea que, a su vez, potencia la producción de colágeno. Glicólico, láctico, hialurónico, cítrico… son ácidos muy conocidos dentro de la cosmética profesional. Incluso, hasta las personas que no son profesionales han oído hablar de ellos y siempre muestran un gran interés por conocer más sobre el tema.

Cuando hablamos de ácidos nos referimos a unas sustancias que al tomar contacto con la piel colaboran en su renovación, generalmente cumpliendo la función de exfoliar la capa córnea que, a su vez, potencia la producción de colágeno.
Los alfahidroxiácidos

Seguramente también hemos oído hablar del los llamados AHAs (alfahidroxiácidos).

La mayoría de ellos provienen de las frutas.

Actúan a mayor o menor profundidad dependiendo del tipo de ácido y de la concentración del mismo.
Colaboran en la eliminación de las capas muertas cutáneas,  por lo que son generadores de una piel más luminosa y rejuvenecida.
Mejoran las marcas del envejecimiento debido a exposiciones solares prolongadas en el tiempo y mejoran la hidratación y la elasticidad de la piel. 
Los AHAs están compuestos por los ácidos glicólico, láctico, cítrico, mandélico, málico y tartárico. Todos son hidrosolubles.
 
ACIDOS

Es muy importante tener en cuenta algunos aspectos a la hora de utilizarlos, ya que debido a su capacidad de exfoliación la piel va perdiendo las células muertas de su capa córnea, lo que la torna más desprotegida.

Se recomienda no aplicar estos productos en el contorno de párpados, labios ni mucosas. Tampoco debe aplicarse si hubiera alguna lesión en la piel.
No deben ser usados en exceso ya que podrían provocar irritación. 
Muchas veces es recomendable combinar con otros ácidos para mejorar su acción.

Acido cítrico

Antioxidante e iluminador de la piel por acción exfoliante de sus capas superficiales.
Es uno de los más conocidos y populares.
Proviene de los cítricos, aunque también puede obtenerse por la fermentación de los azúcares.
Se utiliza para regular el pH.

Acido glicólico

Renovador y “peeling” por excelencia.
Usado como antiarrugas y despigmentante, se extrae de la caña de azúcar, de la piña o de la remolacha.
También puede ser elaborado de forma totalmente sintética en laboratorio.
Debe usarse por períodos cortos y hacer “descansos” para conseguir la eficacia deseada durante más tiempo.

Acido hialurónico

 
Protector, mejora la retención hídrica propia de la piel.
Son muy amplias las utilidades del ácido hialurónico. 
Quimicamente es un mucopolisacárido,  lo que le otorga una gran capacidad cohesiva y viscosa.
Actúa por si mismo como si fuera una “esponja”, absorbiendo el agua y reteniéndola.
Se encuentra en forma natural en el organismo, formando parte del tejido conectivo.
No tiene acción “peeling”, como sí lo tienen los AHAS y BHA.
El ácido hialurónico propio tiene una vida muy corta, ya que se produce y se degrada muy rápidamente. 
Con la edad, la producción de este ácido disminuye, lo que provoca que la piel pierda hidratación y textura.

Acido láctico


PEELING

Exfoliante para pieles sensibles.

Se obtiene de la fermentación de la lactosa por las bacterias.
Su presencia en la alimentación está en el yogur.
Nuestro organismo produce ácido láctico cuando realizamos ejercicios físicos.
Es un ácido suave y la piel lo incorpora fácilmente, por lo que lo vamos a tener en cuenta para el tratamiento de las pieles más sensibles.
Tiene acción queratolítica y mejora la producción de colágeno y de elastina. 
Se puede combinar con despigmentantes para eliminar máculas solares.

Acido málico

 
Exfoliante y antiséptico.
Este ácido procede de las frutas (manzana verde, uvas).
En nuestro organismo forma parte de las células corporales.
También, como se trata de un AHA, mejora la firmeza, suavidad y luminosidad de la piel.
Es recomendado para personas con piel sensible.
Se suele emplear acompañado de otros ácidos (cítrico y tartárico, por ejemplo) para mejorar su efectividad. 
Si lo comparáramos con otros ácidos su semejante sería el glicólico, debido a sus propiedades de “hidratación” y exfoliación.
Acido mandélico
Mejora la renovación celular en pieles “inflamadas”.
Es de gran utilidad para tratar pieles de fototipo III, IV, V y VI.
Su origen proviene de las almendras amargas. 
Se caracteriza por sus propiedades antisépticas y antimicrobianas.
Es un regenerador celular. Disminuye las arruguillas finas y es muy beneficioso para el fotoenvejecimiento.
Es recomendado su uso en personas con manchas por acné y melasma.
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Ctra. Nélida Palacios
Directora Niza Científica / Auvernia S.A.

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