Mediante la movilización neurodinámica se pone en tensión el nervio afectado y/o se lo desliza por las estructuras con las que contacta, mejorando su movimiento e irrigación sanguínea. La movilización neurodinámica es un método de diagnóstico, a través de tests neurodinámicos, y un tratamiento del sistema nervioso mediante su movilización.
Un nervio se puede afectar por problemas en las estructuras cercanas por las que atraviesa o por una lesión directa sobre él.
– Problemas en las estructuras cercanas. Para llegar a los tejidos que inervan, los nervios atraviesan el cuerpo a través de túneles, entre huesos, músculos y fascias. Cuando estas estructuras por las que pasan presentan alguna patología, el movimiento del nervio puede verse afectado, quedando atrapado y siendo comprimido.
Como consecuencia, puede inflamarse o sufrir una falta de oxigenación, lo que puede generar un dolor localizado en una parte o en la totalidad de los tejidos que inerva y/o una alteración de la sensibilidad (hormigueos, sensación de quemazón, etcétera).
Un ejemplo de este fenómeno es la irritación del nervio ciático por compresión en su salida entre las vértebras lumbares, ya sea por pinzamiento, hernia discal, o a la altura de la nalga por el estrangulamiento que ejerce la contractura del músculo piramidal, originando el típico cuadro de ciática con dolor y/o pérdida de sensibilidad a lo largo del recorrido del nervio por la pierna.
– Lesión directa sobre el nervio. Por sobreestiramiento o contusión, como puede suceder durante un movimiento brusco y exagerado de la cabeza. Por ejemplo, en casos de accidentes de tránsito o en caídas sobre el cuello.
Mediante la movilización neurodinámica se pone en tensión el nervio afectado y/o se lo desliza por las estructuras con las que contacta, mejorando su movimiento e irrigación sanguínea. De esta manera, se consigue una disminución de los síntomas.
Las técnicas que se aplican pueden ser tanto pasivas (realizadas por el fisioterapeuta) como activas (ejercicios de autotratamiento).
