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Masaje prenatal

Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer sufre varios cambios en su organismo que pueden ocasionar molestias y dolores. El masaje prenatal está orientado a tratar estas dolencias y también tiene una influencia directa sobre el desarrollo del feto. Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer sufre varios cambios en su organismo que pueden ocasionar molestias y dolores. Algunos de esos ejemplos son los dolores lumbares, provocados por el desplazamiento del centro de gravedad hacia delante, que conlleva un sobreesfuerzo de músculos, tendones, articulaciones y vértebras de toda la zona inferior. Pesadez de las piernas: el crecimiento del feto presiona las venas que van desde los miembros inferiores hasta el corazón dificultando el retorno venoso. Problemas de ciática: es un trastorno nervioso que causa dolor en la parte baja de la espalda y las piernas. Retención de líquidos: hinchazón en tobillos, piernas y manos; el sistema linfático está obligado a trabajar el doble para eliminar impurezas, bacterias y residuos generados no sólo por la madre sino también por el feto, y la circulación sanguínea de retorno se ve afectada por la presión a nivel pélvico. El masaje prenatal está orientado a tratar estas dolencias y también tiene una influencia directa sobre el desarrollo del feto, colaborando a crear ambiente uterino más sano y tranquilo. 

Beneficios del masaje: alivia malestares ocasionados por el aumento de peso, las malas posturas o la debilidad muscular en distintas partes del cuerpo; relaja diferentes tensiones musculares que permiten la elasticidad y la flexibilidad del cuerpo; estimula la circulación y ayuda a mantener normal la presión; contribuye a una buena oxigenación y a un adecuado reparto de nutrientes en todo el organismo de la madre y del bebé; estimula el sistema glandular y contribuye a su estabilidad; permite un descanso adecuado; favorece la eliminación de sustancias tales como líquidos y toxinas; combate la fatiga y permite energizar el cuerpo; ayuda a superar ciertos estados afectivos como la depresión y las sensaciones de miedo o ansiedad y permite estimular lazos afectivos con el bebé.

El masaje

Antes de aplicar el masaje se debe preparar un ambiente adecuado, un lugar tranquilo sin ruido, con correcta ventilación y libre de interrupciones. La música de relajación resulta útil para brindar sensaciones de tranquilidad y comodidad. El profesional debe tener las uñas cortas y manos sin joyas que puedan causar cortes o ruidos, y puede utilizar una loción o aceites naturales de almendras, germen de trigo o jojoba, que proveen vitaminas a la piel. La embarazada no debe ingerir alimentos o líquidos mínimo dos horas antes de que se lleve a cabo la sesión.

La posición adecuada para realizar el masaje es de costado, apoyándose de lado con la ayuda de almohadas para acomodar el vientre y las piernas. Para esta técnica se deben utilizar las yemas de los dedos o las palmas de las manos, y los movimientos deben ser rotatorios, suaves y rítmicos sobre los grupos musculares. Algunos movimientos que se pueden realizar: presión leve de la espalda, con la palma de la mano, desde el cuello hasta el final de la espina dorsal; suaves movimientos circulares en la base de la espina dorsal; 

presión profunda en los costados de la región sacra con la yema de los dedos. La secuencia de masajes se inicia con el contacto inicial y luego en cada región del cuerpo: espalda, hombros, piernas, brazos, vientre, pecho y cuello, cabeza y rostro, finalmente se contactan de nuevo las distintas áreas del cuerpo para dar fin al masaje. Se debe constatar que la embarazada se sienta cómoda con todos los masajes. La duración del mismo suele ser entre 30 minutos y una hora. 

Precauciones

Consultar con el ginecólogo antes de realizar cualquier masaje, dado que no es recomendable para todo tipo de embarazos. No realizar el masaje en el primer trimestre de embarazo porque es una etapa muy especial de cambios hormonales y físicos que requieren de especial cuidado y precaución. Son recomendables a partir del tercer mes, una vez por semana. No se debe poner presión directa entre el hueso del tobillo y la planta del pie, ya que según los reflexologistas existe una relación entre este área y el útero y la vagina, y se puede provocar un parto prematuro. También se debe evitar dar el masaje sobre piel irritada, venas varicosas inflamadas, o áreas infectadas. Y por último, no realizar el masaje si no se dejó pasar al menos 2 horas luego de comer.